Venas en Calma Piernas sanas, vida más ligera Ver la comparativa
Publicado 23 de septiembre de 2026 Actualizado 23 de septiembre de 2026 Redacción · Redacción de Venas en Calma 18 min de lectura

Mala circulación en las piernas: qué hay detrás de esa frase

Mujer con los pies en un barreño de agua junto a la bañera, ventana clara

«Mala circulación en las piernas» no es un diagnóstico, es un paraguas que cubre dos problemas distintos. Uno es que la sangre no sube bien por las venas, el otro que no llega bien por las arterias. Se notan de manera diferente, se comprueban con pruebas diferentes y no se cuidan igual. La pesadez que va creciendo a lo largo del día tira hacia el lado venoso. El dolor en los gemelos que aparece al andar y se calma a los pocos minutos de pararse tira hacia el lado arterial, y ese segundo caso no se resuelve en la farmacia.

¿Qué significa «mala circulación» cuando se habla de las piernas?

Significa que algo va mal en uno de los dos circuitos que recorren la pierna, y conviene saber en cuál. Las arterias llevan sangre desde el corazón hacia el pie; las venas la devuelven hacia arriba contra la gravedad, con la ayuda de unas válvulas que se abren y se cierran. Cuando fallan esas válvulas, la sangre refluye y se acumula. Eso es enfermedad venosa; su forma visible son las varices, venas superficiales dilatadas de 3 mm o más que en la clasificación internacional CEAP se etiquetan como clase C2 (guía de pacientes de patología vascular).

Cuando lo que se estrecha es una arteria por acumulación de placa —aterosclerosis—, el problema es el contrario. No es que la sangre no vuelva, es que no llega. El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos lo llama arteriopatía periférica y calcula que la tienen más de 8 millones de personas de 40 años o más en ese país.

La frecuencia del lado venoso en España está medida. En el estudio DETECT-IVC de 2006, con 16.186 personas encuestadas en consultas de atención primaria, el 71 % refirió algún síntoma o signo dependiente de insuficiencia venosa, sobre todo pesadez de piernas y varículas. Es un dato de consulta, no de población general. Son personas que fueron al médico por cualquier motivo, así que en la calle el porcentaje será menor.

Señal venosa: pesadez que empeora a medida que avanza el día

El patrón venoso típico va de menos a más durante la jornada y mejora al tumbarse o al subir las piernas. Las sensaciones que describe la gente son físicas —piernas que pesan como el plomo al llegar la tarde, tobillos con la marca del calcetín, picor sobre una vena. En la clasificación CEAP, la hinchazón junto a las varices ya es clase C3, y los cambios de color de la piel —la dermatitis ocre pigmentaria, esas manchas pardas de la cara interna del tobillo— son clase C4.

Los bultos que muchas búsquedas llaman «bolas» o «bultos en las piernas por mala circulación» son, en la mayoría de los casos, esas venas dilatadas vistas desde fuera, no un tumor ni un ganglio. Aun así, un bulto duro, doloroso y caliente al tacto sobre el trayecto de una vena es otra cosa distinta y se mira el mismo día, como se explica en flebitis y tromboflebitis.

Según la tabla de causas de edema del Manual MSD, el edema venoso crónico se acompaña de cambios de coloración y suele ser asimétrico, mientras que el de insuficiencia cardíaca derecha es simétrico e indoloro en zonas declives y el renal es generalizado. Un edema generalizado que aparece despacio apunta a corazón, hígado o riñón, no a una variz.

Señal arterial: dolor en los gemelos al caminar que se calma al pararse

Ese patrón tiene nombre propio en la consulta, claudicación intermitente. El NHLBI la describe como dolor, dolorimiento, pesadez o calambres que aparecen al caminar o al subir escaleras y desaparecen con el reposo, y la señala como el síntoma más frecuente de la arteriopatía periférica. Suele notarse en las pantorrillas, también en nalgas, muslos o pies.

El mismo organismo describe otros signos arteriales que no encajan con una variz:

  • el vello de la pierna y las uñas de los pies dejan de crecer;
  • un pie está más frío que el otro;
  • el pie o la pierna se ve pálida, descolorida o azulada —lo que muchas búsquedas llaman «pies morados»;
  • heridas o úlceras en los dedos, el pie o la pierna que cicatrizan muy despacio o no cicatrizan;
  • debilidad, entumecimiento u hormigueo que hacen perder el equilibrio.

Cuando el dolor arterial aparece también en reposo, se habla de isquemia crítica de extremidad, y eso ya no es asunto de cuidados en casa. En dirección contraria, la ausencia de molestias no tranquiliza. Alrededor de 1 de cada 4 personas con arteriopatía periférica tiene síntomas frecuentes, más de la mitad los tiene atípicos y 1 de cada 5 no refiere ninguno, aunque todas comparten el mismo riesgo cardiovascular elevado.

Cuatro patrones distintos bajo la misma frase

Venoso (varices, insuficiencia venosa)
Qué se nota
Pesadez, hinchazón del tobillo, picor, venas visibles, cambios de color en la piel
Cuándo aparece o empeora
Va creciendo a lo largo del día, con el calor y de pie quieto
Qué lo alivia
Tumbarse, elevar las piernas, caminar, compresión bien indicada
Quién lo valora
Médico de cabecera y, si deriva, angiología y cirugía vascular
Arterial (arteriopatía periférica)
Qué se nota
Dolor o calambre en el gemelo al andar, pie frío, piel pálida o azulada, heridas que no cierran
Cuándo aparece o empeora
Al caminar una distancia parecida cada vez, o al subir escaleras
Qué lo alivia
Pararse unos minutos; en fase avanzada duele también en reposo
Quién lo valora
Médico de cabecera con índice tobillo-brazo, después cirugía vascular
Nervioso (síndrome de piernas inquietas, nervio comprimido)
Qué se nota
Impulso irrefrenable de mover las piernas, hormigueo, ardor; o dolor que baja desde la cadera o la nalga
Cuándo aparece o empeora
Por la noche, en reposo; el dolor nervioso se dispara al cambiar de postura o al ponerse de pie
Qué lo alivia
Moverse y caminar, en el caso del síndrome de piernas inquietas
Quién lo valora
Médico de cabecera, neurología si procede
Edema no venoso (corazón, riñón, hígado)
Qué se nota
Hinchazón de las dos piernas por igual, indolora, en tobillos; puede haber falta de aire
Cuándo aparece o empeora
Se instala poco a poco, no depende de la hora del día
Qué lo alivia
No mejora del todo al elevar las piernas
Quién lo valora
Médico de cabecera, sin pasar por la farmacia

El síndrome de piernas inquietas se confunde a menudo con la mala circulación. MedlinePlus lo define como un problema del sistema nervioso que provoca un impulso irrefrenable de levantarse y andar, con sensaciones de arrastre, hormigueo o ardor, relacionado con el uso cerebral de la dopamina. No es un calambre muscular y tampoco es una variz; los calambres nocturnos se tratan en calambres en las piernas.

La prueba que separa venas de arterias se llama índice tobillo-brazo

El índice tobillo-brazo (ITB) compara la presión arterial medida en el tobillo con la medida en el brazo, y el NHLBI lo señala como la primera prueba que se usa habitualmente para diagnosticar arteriopatía periférica. Se hace con un manguito de presión y un aparato de ultrasonido, es una prueba indolora y se resuelve en la propia consulta. El mismo organismo publica los cortes. Un ITB de 1,00 o más se considera normal; por debajo de 0,90 en reposo hace probable la arteriopatía periférica, y por debajo de 0,40 indica enfermedad grave. Son cortes de referencia, no una etiqueta.

Ese número decide, además, si la compresión es segura. La revisión española de guías de medias de compresión publicada en 2020 en la Revista de Enfermería Vascular es tajante. Con ITB por debajo de 0,5 no se aplica compresión; con ITB por encima de 1,3 toca palpar pulsos, valorar el Doppler y derivar a cirugía vascular, porque una arteria calcificada falsea la medición y puede dar un resultado tranquilizador que no es real. La compresión reducida la reserva a un supuesto concreto, la úlcera venosa con compromiso arterial, cuando el ITB pasa de 0,5 o la presión sistólica en el tobillo supera los 60 mmHg. El protocolo español de úlceras de 2023 escalona en la misma dirección. Con ITB entre 0,8 y 1,3 admite vendaje multicomponente de 40 mmHg, entre 0,6 y 0,79 de 20 mmHg, y por debajo de 0,6 la compresión sistemática no está indicada por posible componente arterial.

O sea que comprar unas medias fuertes por internet «para la circulación», sin saber cómo está ese índice, es justo lo que esas guías piden no hacer. La clase y la talla se eligen con criterios que están en qué clase de compresión usar en cada caso.

La ruta habitual empieza en el médico de cabecera, que decide si deriva a angiología y cirugía vascular, donde suele pedirse una ecografía Doppler. A 31 de diciembre de 2025 esa especialidad tenía 23.849 pacientes en lista de espera estructural del Sistema Nacional de Salud, con una demora media de 151 días y un 26,5 % esperando más de seis meses.

Señales de alarma: cuándo no se espera a la cita

Esa cola de 151 días es para la vía quirúrgica programada. Nada de lo que sigue entra en esa cola.

  • Una sola pierna que se hincha en horas, con dolor o sensibilidad, enrojecimiento y piel caliente al tacto. Es el patrón que MedlinePlus describe para la trombosis venosa profunda; valoración el mismo día.
  • Dolor en el pecho repentino, expectoración con sangre, dificultad para respirar, desmayo. Es posible embolia pulmonar y hay que llamar al 112. El riesgo sube si además hay una pierna más hinchada que la otra después de un viaje largo o de días en cama.
  • Cambio brusco sobre lo habitual, aumento repentino del dolor o de la hinchazón, fiebre, enrojecimiento o una úlcera, tal como recoge MedlinePlus en su artículo sobre insuficiencia venosa crónica.
  • Dolor en reposo en la pierna, o una herida en el pie que no cierra. En el lado arterial esto corresponde a la fase grave y necesita valoración vascular, no una crema.

Qué hacer con cada señal y a dónde acudir está detallado en las señales de trombosis que no esperan.

Qué se puede hacer mientras llega la consulta

Poner en marcha la bomba muscular de la pantorrilla, el mecanismo que la literatura de compresión describe como motor del retorno venoso. Al contraerse, los músculos de la pantorrilla aprietan las venas profundas y empujan la sangre hacia arriba. Caminar, elevarse sobre las puntas de los pies y mover los tobillos van en esa dirección; la media de compresión refuerza ese mismo efecto.

Sobre el resto, conviene separar lo medido de lo que no lo está:

  • Elevar las piernas por encima del corazón favorece el retorno por gravedad, aunque ninguna guía española abierta fija centímetros ni minutos.
  • Bicicleta estática, mueve tobillo y pantorrilla con el mismo mecanismo que caminar; ningún ensayo cuantifica los minutos.
  • Peso. En DETECT-IVC 2006 el sobrepeso fue uno de los tres factores de riesgo más frecuentes en hombres, junto con el sedentarismo y los antecedentes familiares.

«Medicamentos para la mala circulación»: qué dice la evidencia

Lo que se busca con esa frase son, casi siempre, flebotónicos o venotónicos, y tienen un efecto medido pero pequeño. La revisión Cochrane actualizada en noviembre de 2020 reunió 69 ensayos aleatorizados, de los que 56 aportaron datos cuantificables con 7.690 participantes de 50 años de media. Con certeza moderada concluyó tres cosas. Probablemente reducen ligeramente el edema de la parte inferior de la pierna y el perímetro del tobillo —una diferencia media de 4,27 mm frente al placebo— y no hay diferencia relevante en calidad de vida. Añadió una cuarta. Probablemente aumentan ligeramente los efectos adversos, sobre todo digestivos.

En la estantería se mezclan dos categorías. Daflon 500 mg es un medicamento de venta libre con ficha técnica de la AEMPS. Lleva 450 mg de diosmina y 50 mg de hesperidina por comprimido, está indicado para los síntomas de la insuficiencia venosa leve en adultos, 2 comprimidos al día y alivio habitual en las 2 primeras semanas. Esa indicación cubre el territorio venoso y las hemorroides; la arteriopatía periférica no aparece en ella.

Los complementos alimenticios juegan con otras reglas. En enero de 2014 la EFSA rechazó dos alegaciones para la combinación de diosmina, troxerutina y hesperidina —tono venoso normal y permeabilidad veno-capilar normal— porque el solicitante no aportó ningún estudio de intervención en humanos. Y las alegaciones de plantas siguen con 1.548 expedientes «en espera», un estado administrativo que no equivale a una autorización. El detalle ingrediente por ingrediente está en la comparación de venotónicos en cápsulas.

Qué hace y qué no hace esta página

Sirve para poner en palabras lo que se nota y llegar a la consulta con una descripción útil en vez de con la etiqueta «tengo mala circulación». Distingue el patrón venoso del arterial, sitúa el índice tobillo-brazo y marca la frontera de lo urgente.

No diagnostica, no interpreta un ITB concreto, no dice qué clase de media corresponde a cada persona y no recomienda producto. Eso depende de la exploración, de los pulsos y del Doppler. Esta página es una parada del recorrido temático de piernas y venas que sigue en cómo se forma una variz.

Por qué no publicamos un test de «¿tiene usted mala circulación?»

Porque los que circulan en la categoría son cuestionarios de marca que acaban siempre en el mismo sitio, un producto. Seis casillas no distinguen un gemelo que duele por falta de riego arterial de un gemelo cargado por ocho horas de pie, y esa diferencia cambia todo lo demás.

Tampoco publicamos escalas de puntuación clínica para uso doméstico. Existen, pero sirven para que un médico decida si pide una ecografía urgente, no para que alguien se puntúe en el sofá y concluya que puede esperar. Lo que sí sirve en casa es más simple, a qué distancia empieza el dolor al caminar, si se calma al pararse, si es una pierna o las dos, y desde cuándo.

Fuentes utilizadas 18

  1. Angiología (Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular). Encuesta epidemiológica DETECT-IVC 2006: 16.186 sujetos válidos, 1.118 médicos de atención primaria, 71 % con algún síntoma o signo dependiente de insuficiencia venosa (sobre todo pesadez de piernas y varículas), 62 % con algún signo en la exploración y 82 % con algún factor de riesgo, entre ellos sobrepeso y vida sedentaria en hombres
  2. National Heart, Lung, and Blood Institute (NIH). Arteriopatía periférica: definición por aterosclerosis, más de 8 millones de afectados de 40 años o más en Estados Unidos, dolor o debilidad que empieza al caminar y cesa con el reposo
  3. National Heart, Lung, and Blood Institute (NIH). Arteriopatía periférica, sección Síntomas: claudicación intermitente como síntoma más frecuente, localización en pantorrillas, nalgas, muslos o pies, pérdida de vello y de crecimiento de las uñas, un pie más frío, palidez o color azulado, úlceras que no cicatrizan, isquemia crítica de extremidad con dolor en reposo, 1 de cada 4 con síntomas frecuentes y 1 de cada 5 sin síntomas
  4. National Heart, Lung, and Blood Institute (NIH). Arteriopatía periférica, sección Diagnóstico: índice tobillo-brazo como primera prueba habitual, comparación de presión en tobillo y brazo, y cortes del resultado (1,00 o más normal, por debajo de 0,90 en reposo probable arteriopatía periférica, por debajo de 0,40 enfermedad grave) y diferencia entre el dolor arterial (aparece con el ejercicio de la pierna y cede pronto con el reposo) y el dolor de origen nervioso (se desencadena al cambiar de postura)
  5. Guía de pacientes de patología vascular. Clasificación clínica CEAP: C0 a C6, varices de más de 4 mm como C2 según esa guía (el consenso internacional 2023 usa 3 mm o más), varices con edema como C3, dermatitis ocre pigmentaria y purpúrica como C4, úlcera cicatrizada como C5
  6. Manual MSD, versión profesional. Tabla de algunas causas de edema: edema venoso agudo unilateral en la trombosis venosa profunda, edema crónico con cambios de coloración en la insuficiencia venosa, edema cardíaco simétrico e indoloro en zonas declives, edema renal generalizado
  7. Manual MSD, versión profesional. Edema: el edema generalizado de instauración lenta sugiere cardiopatía, hepatopatía o nefropatía crónica
  8. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina, NIH). Trombosis venosa profunda: enrojecimiento, piel caliente al tacto, hinchazón y dolor o sensibilidad en una pierna o un brazo; factores de riesgo, entre ellos la edad por encima de 60 años y la inmovilidad prolongada; señales de embolia pulmonar (dolor torácico, expectoración con sangre, dificultad respiratoria, desmayo)
  9. MedlinePlus. Dolor torácico: dolor de pecho repentino y agudo con dificultad respiratoria después de un viaje largo o de reposo en cama, especialmente con una pierna más hinchada que la otra
  10. MedlinePlus. Insuficiencia venosa crónica: acudir al médico ante un aumento repentino del dolor en la pierna o de la hinchazón, fiebre, enrojecimiento o úlceras
  11. MedlinePlus. Síndrome de piernas inquietas: problema del sistema nervioso con impulso irrefrenable de levantarse y andar, sensaciones de arrastre, hormigueo o ardor, relación con el uso cerebral de la dopamina
  12. Molina Carrillo M., Rozas Martín I. Revista de Enfermería Vascular, julio-diciembre de 2020, revisión de guías sobre medias de compresión médica: bomba musculoesquelética como fundamento de la compresión graduada, contraindicaciones (enfermedad arterial periférica, neuropatía severa, edema pulmonar, afecciones dermatológicas) y reglas de índice tobillo-brazo (ITB < 0,5 sin compresión; 0,5-0,8 compresión reducida; > 1,3 valorar pulsos y Doppler)
  13. Protocolo español de diagnóstico y derivación de úlceras de extremidad inferior, SciELO España, 2023: ITB > 0,8 permite vendaje multicomponente de 40 mmHg, ITB 0,6-0,79 vendaje de 20 mmHg, ITB < 0,6 sin compresión sistemática por posible componente arterial
  14. Martínez-Zapata M.J. y cols. Flebotónicos para la insuficiencia venosa. Revisión Cochrane CD003229, actualización de 3 de noviembre de 2020: 69 ensayos aleatorizados, 56 con datos cuantificables y 7.690 participantes de 50 años de media; reducción ligera del edema y de la circunferencia del tobillo (-4,27 mm), poca o ninguna diferencia en calidad de vida y aumento ligero de efectos adversos frente a placebo
  15. AEMPS, Centro de Información de Medicamentos (CIMA). Ficha técnica de Daflon 500 mg, revisión de junio de 2022: 450 mg de diosmina y 50 mg de hesperidina por comprimido, indicación en síntomas relacionados con la insuficiencia venosa leve en adultos y en hemorroides, pauta de 2 comprimidos al día y alivio habitual en las 2 primeras semanas
  16. EFSA. Dictámenes científicos de 13 de enero de 2014 sobre diosmina, troxerutina y hesperidina: no se establece relación causa-efecto con el mantenimiento del tono venoso normal ni con la permeabilidad veno-capilar normal (EFSA Journal 2014;12(1):3511 y 3512) — Fonte 1 y Fonte 2
  17. EFSA, apartado de alegaciones de salud del artículo 13: 1.548 alegaciones relativas a sustancias botánicas continúan «en espera», es decir, sin evaluación científica terminada ni decisión
  18. Ministerio de Sanidad. Sistema de Información sobre Listas de Espera del SNS, situación a 31 de diciembre de 2025: angiología y cirugía vascular con 23.849 pacientes en espera estructural, demora media de 151 días y 26,5 % esperando más de seis meses, frente a 121 días de media general

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si tengo mala circulación en las piernas?

Por el patrón, no por una sensación aislada. Si la pesadez y la hinchazón del tobillo crecen a lo largo del día y mejoran al tumbarse, el cuadro apunta al lado venoso. Si el dolor o el calambre del gemelo aparece al caminar una distancia parecida cada vez y se calma a los pocos minutos de pararse, apunta al lado arterial, y eso se confirma con un índice tobillo-brazo en la consulta.

¿Es lo mismo tener mala circulación que tener varices?

No. Las varices son un hallazgo concreto —venas superficiales dilatadas de 3 mm o más, clase C2 de la CEAP— del lado venoso. «Mala circulación» se usa en la calle también para el lado arterial, para los calambres nocturnos y para la hinchazón de causa cardíaca o renal. Se puede tener varices visibles con pocas molestias, y molestias importantes sin varices a la vista.

¿Por qué me duelen los gemelos cuando camino?

Un dolor de gemelo que aparece al andar o al subir escaleras y desaparece con unos minutos de reposo es la definición de claudicación intermitente, el síntoma más frecuente de la arteriopatía periférica según el NHLBI. También puede ser sobrecarga muscular o un problema de nervio: el dolor nervioso suele dispararse al cambiar de postura, mientras que el arterial aparece con el esfuerzo de la pierna y se alivia rápido al parar.

¿Sirven las pastillas para la circulación de las piernas?

Para poco, y solo en el terreno venoso. La revisión Cochrane de 2020 encontró, con certeza moderada, una reducción ligera del edema y del perímetro del tobillo —4,27 mm de diferencia media frente al placebo— y ninguna diferencia relevante en calidad de vida, con algo más de efectos adversos digestivos que el placebo. La ficha técnica de Daflon 500 habla de insuficiencia venosa leve y de hemorroides, no de arterias estrechadas.

¿Es malo tener las piernas en alto mucho tiempo?

Elevar las piernas favorece el retorno venoso por gravedad y es una medida razonable en el cuadro venoso. No hay una guía española abierta que fije un ángulo ni un tiempo máximo, así que no ponemos cifras. Hay un caso en el que la postura no es la respuesta: hinchazón de las dos piernas por igual, instalada despacio y con falta de aire, que el Manual MSD orienta hacia corazón, hígado o riñón.

Tengo los pies morados y fríos, ¿es circulación?

Puede serlo, y el lado que hay que descartar primero es el arterial. Entre los signos que el NHLBI describe para la arteriopatía periférica están el pie más frío que el otro, la piel pálida, descolorida o azulada, el vello que deja de crecer y las heridas que no cicatrizan. Si además duele en reposo o hay una herida abierta en el pie, eso no espera a la cita ordinaria.

Aviso médico. Esta página resume documentos públicos —guías, fichas oficiales y revisiones científicas— con fines informativos. No diagnostica, no ajusta tratamientos y no reemplaza la valoración de un profesional sanitario, que es quien explora la pierna y pide las pruebas.