Venas en Calma Piernas sanas, vida más ligera Ver la comparativa
Publicado 23 de septiembre de 2026 Actualizado 23 de septiembre de 2026 Redacción · Redacción de Venas en Calma 24 min de lectura

Qué son las varices y por qué aparecen en las piernas

Mujer sentada en el sofá mirando sus piernas desnudas con atención, luz de mañana

Una variz es una vena superficial dilatada, alargada y tortuosa, de 3 mm o más de calibre, que aparece cuando las válvulas de esa vena dejan de cerrar bien y la sangre baja en lugar de subir hacia el corazón. En la clasificación internacional CEAP es la clase C2.

Y son frecuentes: en la encuesta española DETECT-IVC de 2006, el 71 % de 16.186 personas que acudieron a su centro de salud refirió algún síntoma o signo venoso.

¿Qué es una variz y en qué se diferencia de una arañita?

Son dos cosas de distinto calibre y distinta estructura. La variz es una vena subcutánea dilatada de 3 mm o más de diámetro, medida de pie, y tiene válvulas; la araña vascular es una telangiectasia, es decir, la dilatación permanente y visible de vasos de menos de 1 mm en la propia piel, con un vaso central del que salen ramificaciones en forma de estrella, y afecta a la red superficial de capilares y vénulas, no a las venas con válvulas. En medio quedan las venas reticulares, de 1 a 3 mm. Esa diferencia de milímetros no es una curiosidad. Cambia lo que se puede hacer con cada una.

Sobre el calibre conviene una precisión, porque las cifras bailan de una web a otra. El umbral del consenso internacional —el que usan las guías de las sociedades vasculares y la clasificación CEAP— es de 3 mm o más para llamar variz a una vena; hay guías de pacientes españolas que citan 4 mm. Nosotros usamos el criterio del consenso y lo decimos, en vez de dar una cifra sin apellido (guías de práctica clínica de la Society for Vascular Surgery, el American Venous Forum y la American Vein and Lymphatic Society, 2023; diccionario médico de la Clínica Universidad de Navarra para la telangiectasia).

El sistema que usan los especialistas para ordenar todo esto se llama CEAP, siglas de clínico-etiológico-anatómico-patofisiológico. La parte «C» describe lo que se ve o se palpa y va de C0, sin ningún signo visible, a C6, úlcera abierta: las arañitas son C1, las varices C2, las varices con hinchazón C3, y los cambios de color y textura de la piel y la úlcera ocupan de C4 a C6. La escala entera, clase por clase y con lo que se ve en la pierna en cada una, está en la escala CEAP de C0 a C6.

A la clase se le añade una letra: «A» si la persona no tiene síntomas y «S» si los tiene. Eso explica una situación que desconcierta en la consulta. Hay piernas con varices llamativas y ninguna molestia, y piernas con pocas venas visibles que duelen todos los días.

Las tres palabras que la gente usa como sinónimos —arañitas, varices, insuficiencia venosa— son en realidad tres tramos de la misma escala. Lo que se ve en la piel como una telangiectasia se explica en las arañitas de las piernas; el extremo avanzado, con cambios de piel o úlcera, es lo que la clasificación llama insuficiencia venosa crónica.

Causa: qué falla dentro de la vena

Fallan las válvulas. Las venas de las piernas llevan la sangre hacia arriba, contra la gravedad, y tienen válvulas que se cierran detrás de cada empujón para que la sangre no vuelva a bajar. Cuando esas válvulas dejan de cerrar bien, aparece reflujo. Parte de la sangre retrocede, la presión dentro de la vena sube y la pared, sometida a esa presión de forma sostenida, se dilata y se alarga. El resultado visible es la vena tortuosa que asoma bajo la piel.

El empujón hacia arriba no lo da el corazón. Lo da la pantorrilla. Al contraerse, los músculos de la pantorrilla comprimen las venas profundas y desplazan la sangre hacia el corazón. Es lo que se llama bomba muscular, y es el mecanismo que la media de compresión intenta reforzar desde fuera (revisión española de guías de compresión, Rev. Enferm. Vasc., 2020).

Estar mucho rato de pie quieto es peor para la vena que caminar mucho rato —de pie hay presión sin bomba; caminando, presión con bomba.

Señal: qué se nota y qué no explica una variz

El síntoma más referido no es el dolor, es la pesadez. La encuesta DETECT-IVC de 2006 preguntó síntoma por síntoma a 16.186 personas en consultas de atención primaria españolas, y el reparto quedó así: pesadez de piernas en el 55 %, hinchazón en el 39 %, dolor en el 37 %, calambres en el 32 % y hormigueos o acorchamiento en el 28 %. Mucha gente lo describe con las mismas palabras al final del día, las piernas como plomo, tirantez, sensación de calor, ganas de sentarse.

Los autores del estudio ponen ellos mismos el freno que conviene copiar. Varios de esos síntomas son muy poco específicos, y la hinchazón en particular exige rigor antes de apuntarla a la cuenta de las venas, porque puede venir del morfotipo o de otras enfermedades. También aparece picor en la piel de encima de las venas, que en fases con cambios cutáneos se asocia al eccema venoso, y los calambres figuran entre los síntomas evaluados en la revisión Cochrane de flebotónicos de 2020, junto con edema, trastornos tróficos, piernas inquietas y parestesias.

Hay hinchazones que no son de las venas de las piernas. El patrón importa más que la cantidad. Una sola pierna que se hincha de golpe, con dolor y calor, es el patrón de sospecha de trombosis, y va por otra vía, la de las qué vigilar ante una trombosis. Las dos piernas hinchadas por igual, poco a poco, sin dolor y con falta de aire al tumbarse encajan en el patrón que el Manual MSD describe como edema simétrico en zonas declive de origen cardíaco, y ahí un venotónico no es la respuesta. Lo es el médico de cabecera. El repaso completo, causa por causa, está en por qué se hinchan las piernas.

Quién tiene varices en España: lo que miden los estudios

Los datos españoles disponibles son de consulta, no de calle, y esa diferencia cambia cómo hay que leerlos. Las dos encuestas DETECT-IVC preguntaron a personas que ya estaban en la sala de espera de un centro de salud, por cualquier motivo.

DETECT-IVC 2006 (datos de junio de 2006, publicada en enero de 2008)
Muestra
16.186 sujetos válidos, 1.118 médicos de atención primaria
Refirieron síntomas o signos venosos
71 %
Signos en la exploración
62 %
Tenían algún factor de riesgo
82 %, con una media de dos factores por encuestado
DETECT-IVC 2000 (publicada en 2001)
Muestra
21.566 pacientes, 1.068 médicos de atención primaria coordinados por 20 especialistas
Refirieron síntomas o signos venosos
68,6 % (IC 95 %: 68-69,2 %); 80,2 % en mujeres, 49,2 % en varones
Signos en la exploración
58,5 % del total
Tenían algún factor de riesgo
80,3 %

Las dos filas están tomadas de los artículos de la revista Angiología, el de 2006 con texto completo en abierto y el de 2000 solo con el resumen oficial, ya que el texto completo está en PDF de pago. La cifra del 68,6 % aparece citada dentro del propio artículo de 2006, que es el que se propuso comprobarla, así que los porcentajes de 2000 que damos son los del resumen publicado por la revista.

Un dato del estudio de 2006 explica por qué esto no es estadística de adorno. El 38 % de los encuestados estaba ya en las clases 2 a 6 de la escala CEAP, es decir, tenía varices o algo más avanzado, y el 2 % tenía una úlcera en la piel en el momento de la exploración. Y otro dato dice bastante sobre cómo se trata esto en España. El 88 % salió de la consulta con algún tratamiento —consejos de higiene postural en el 90 % de los casos, flebotónicos en el 48 %, compresión elástica en el 28 %— mientras la derivación al especialista se quedó en el 9 %.

Factores de riesgo: los medidos y los solo nombrados

No todos los factores de riesgo tienen detrás una cifra española publicada, y mezclarlos sería hacer trampa. Esta es la separación real.

Factor Qué dicen las encuestas españolas DETECT-IVC
Sexo femenino Más síntomas referidos en mujeres (80,2 %) que en varones (49,2 %) en 2000
Embarazo El factor de riesgo más frecuente en mujeres: 67 % en DETECT-IVC 2000
Vida sedentaria El más habitual en varones en 2000, con un 33,7 %; en 2006 pasó al segundo puesto, por detrás del sobrepeso
Sobrepeso y obesidad El factor más prevalente en varones en DETECT-IVC 2006; el sobrepeso se identificó en el 34 % de los hombres y el 45 % de las mujeres de la muestra

Antecedentes familiares, edad avanzada y estar de pie muchas horas por trabajo también figuran como factores en DETECT-IVC 2006, pero sin cifra propia desglosada en las fuentes abiertas, así que aquí no llevan número.

¿Se puede evitar que salgan más?

En parte, y conviene ser exacto con qué parte. De los factores que las encuestas DETECT-IVC recogieron, el sexo, los antecedentes familiares, los embarazos ya tenidos y la edad no se tocan; sí se tocan el sedentarismo —el factor más frecuente en varones en 2000, con un 33,7 %— y el sobrepeso, el más prevalente entre los hombres en 2006.

El mecanismo por el que moverse importa es sencillo. Caminar, subir escaleras o elevarse sobre las puntas de los pies contrae los músculos de la pantorrilla, esa contracción comprime las venas profundas y empuja la sangre hacia el corazón contra la gravedad. Es la bomba muscular, el mismo efecto que la media de compresión intenta imitar desde fuera.

Ahí termina lo que se puede afirmar con cifras. No hay ensayo que diga cuántos minutos de caminata reducen síntomas, ni cuántos centímetros de tobillo baja una pierna en alto, así que cualquier «30 minutos diarios» que se lea por ahí, incluido aquí, es una cifra puesta a ojo, y las mismas guías de 2020 añaden un dato incómodo, no hay evidencia suficiente de que la compresión evite que la enfermedad progrese.

¿Es normal tener varices? ¿Son peligrosas?

Frecuentes, sí. Inofensivas siempre, no. Y urgentes, casi nunca. Las tres cosas caben en la misma pierna, y la diferencia entre ellas no la marca el aspecto de la vena, sino lo que hay debajo.

Lo que está documentado es la progresión. La clasificación CEAP no es una lista de cuadros distintos, es una escala, y de varices (C2) se puede pasar a cambios en la piel (C4) —pigmentación ocre por depósito de hemosiderina, lipodermatoesclerosis, eccema venoso— y de ahí a la úlcera venosa (C6), que es el punto final de la progresión cuando no se controla la presión dentro de la vena.

Y la úlcera venosa, cuando llega, no es un asunto de dos semanas. El protocolo español de diagnóstico y derivación de úlceras de extremidad inferior publicado en 2023 pone tres cifras que conviene conocer antes de llegar a ellas: duración media de 12 a 13 meses, evolución favorable considerada como una reducción de superficie del 40 % en 4 semanas de tratamiento, y tasa de recurrencia de hasta el 60-70 %.

Ese es el argumento real para no dejar el asunto correr. No el susto, la aritmética.

Señales de alarma: lo que no espera a una cita

Los cuadros de abajo no son «varices que empeoran». Son otra cosa, y tienen otro circuito, urgencias o 112 el mismo día, no la lista de espera ordinaria.

  • Una sola pierna que se hincha en horas, con dolor o sensibilidad, piel caliente y enrojecida. Es el patrón descrito para la trombosis venosa profunda, unilateral y rápido, al contrario que la hinchazón crónica y gradual de la enfermedad venosa de años.
  • Dolor de pecho repentino y agudo con dificultad para respirar, sobre todo tras un viaje largo o días en cama después de una operación y con una pierna más hinchada que la otra, o con expectoración con sangre, desmayo o pérdida de conocimiento. Sin esperar nada: MedlinePlus describe este conjunto como sospecha de embolia pulmonar.
  • Cambio brusco en una pierna ya conocida, dolor o hinchazón que aumentan de repente, fiebre, enrojecimiento o una herida que aparece. Lo brusco es lo que no encaja en un cuadro crónico.
  • Sangrado de una variz: presión directa sobre el punto y pierna en alto; NICE CG168 no deja este supuesto a la lista de espera, la derivación al servicio vascular es inmediata.

La demora media de 151 días de la lista de espera quirúrgica de cirugía vascular no tiene nada que ver con estos casos. Esa cola es para varices sintomáticas programadas.

Cuándo consultar y cómo es el circuito en España

Por orden, médico de cabecera primero, y desde ahí derivación a Angiología y Cirugía Vascular si procede, que es la vía por la que se accede en España a los procedimientos sobre la vena. Antes de decidir cualquiera de ellos, la guía británica NICE CG168 parte de una condición técnica: el reflujo troncal tiene que estar confirmado por ecografía dúplex, no basta con mirar la pierna.

Esa misma guía enumera cuándo procede la derivación al servicio vascular, y la lista sirve como lista de motivos para no seguir esperando: varices que dan síntomas molestos —dolor, pesadez, hinchazón, picor—, cambios en la piel de la pierna como pigmentación o eccema atribuibles a la enfermedad venosa, una vena superficial dura y dolorosa con sospecha de insuficiencia venosa, una úlcera en la pierna que no ha cerrado en dos semanas, y una úlcera venosa ya cicatrizada. El sangrado de una variz va aparte, con derivación inmediata.

La cola existe y conviene saber su tamaño. A 31 de diciembre de 2025, la especialidad de Angiología y Cirugía Vascular del Sistema Nacional de Salud tenía 23.849 pacientes en lista de espera estructural, con una demora media de 151 días —nueve días menos que un año antes—, una tasa de 0,49 pacientes en espera por cada 1.000 habitantes, y un 26,5 % de pacientes esperando ya más de seis meses. La media general de las especialidades quirúrgicas del informe es de 121 días, así que esta cola está claramente por encima.

Merece la pena pedir la cita igual, por una razón concreta. Quien está en la lista con un diagnóstico hecho sabe en qué clase CEAP está y qué se le ha indicado. Quien no ha ido, compra a ciegas.

Cuatro preguntas que sirven para salir de la consulta con información utilizable, y que caben en cinco minutos:

  • ¿En qué clase CEAP estoy, y es asintomática o sintomática?
  • ¿Hay reflujo confirmado por ecografía, y en qué vena?
  • ¿Tengo indicación de media de compresión y de qué clase?
  • ¿Se ha comprobado que la circulación arterial permite la compresión?

La sospecha de enfermedad arterial periférica es una contraindicación de la compresión recogida en la revisión española de guías de 2020, y se comprueba antes de comprar la primera media, no después.

Cuidado: qué puede hacer cada opción mientras tanto

Las cuatro cosas que se ofrecen para unas varices no compiten entre sí, porque no hacen lo mismo. Esta es la comparación por lo que está autorizado o publicado en cada caso.

Opción Qué está autorizado o documentado Qué no hace
Gel o crema con heparinoide (pentosano polisulfato sódico 5 mg/g) La ficha técnica de la AEMPS autoriza el «tratamiento local sintomático de los trastornos venosos superficiales como pesadez y tirantez en piernas con varices en adultos», en 3 o 4 aplicaciones diarias en capa fina No revierte la dilatación de la vena: la indicación autorizada es sintomática, y así está escrita
Venotónicos orales (diosmina 450 mg + hesperidina 50 mg; castaño de Indias) La revisión Cochrane de 2020, con 56 ensayos y 7.690 participantes analizables, describe reducción ligera del edema y de la circunferencia del tobillo (diferencia media −4,27 mm) con certeza moderada No cierra la vena; en la misma revisión no hay diferencia relevante en calidad de vida frente a placebo y sí un ligero aumento de efectos adversos (riesgo relativo 1,14; IC 95 %: 1,02-1,27), sobre todo digestivos
Medias de compresión Las guías revisadas en 2020 sitúan la clase 1 en estadios C0-C1 y la clase 2 en C2-C3 y tras cirugía de varices o escleroterapia NICE no la recomienda como tratamiento de la variz en sí, salvo que el procedimiento no sea adecuado para esa persona
Procedimientos médicos NICE CG168 ordena las opciones: ablación endotérmica (láser o radiofrecuencia) primero, espuma ecoguiada después, cirugía en tercer lugar No se compran: los realiza un médico, con ecografía previa y en un circuito de derivación

Cada una de estas tres opciones tiene su propia página con dosis declaradas, precios de farmacia y contraindicaciones, en cremas y geles para varices y en cómo se elige la clase de una media de compresión.

Lo que la norma europea permite decir de una cápsula, y lo que no

Una cápsula que se vende como complemento alimenticio no puede atribuirse efectos sobre una enfermedad, y en esta categoría hay tres datos que lo fijan por escrito. En primer lugar, en enero de 2014 la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria rechazó dos alegaciones para la combinación de diosmina, troxerutina y hesperidina —«mantenimiento del tono venoso normal» y «mantenimiento de la permeabilidad veno-capilar normal»— porque el solicitante no aportó ningún estudio de intervención en humanos del que pudieran extraerse conclusiones. En segundo lugar, la EFSA mantiene 1.548 alegaciones sobre sustancias botánicas «on hold», sin evaluar, ni aprobadas ni rechazadas; estar en esa lista no es un permiso, aunque en el envase se lea como si lo fuera. Y en tercer lugar, entre las plantas hay dos niveles distintos de respaldo, y la Agencia Europea de Medicamentos los separa —uso bien establecido para la semilla de castaño de Indias en la insuficiencia venosa crónica del adulto, con al menos cuatro semanas de tratamiento, y solo uso tradicional para el rusco en molestias y pesadez de piernas, categoría que el comité europeo sostiene en treinta años de uso seguro porque la evidencia de ensayos clínicos es insuficiente.

Nada de esto convierte a un venotónico en inútil. Sitúa lo que se puede escribir en una etiqueta y lo que hay que ir a buscar a un ensayo. El desglose por ingrediente está en qué dice cada monografía sobre venotónicos en cápsulas.

Qué hace y qué no hace esta página

Hace tres cosas. Define qué es una variz con el criterio de calibre y de válvula que usan los especialistas, sitúa el caso en la escala CEAP, y pone al lado las cifras españolas que existen —de las encuestas DETECT-IVC y de la lista de espera pública— en vez de afirmaciones redondas.

No hace otras tres. No dice en qué clase CEAP está una pierna concreta, eso se ve con ecografía y exploración. No indica dosis de nada, ni de cápsulas ni de crema. Y no recomienda marca. Cuando aparecen nombres comerciales es porque tienen ficha técnica pública que se puede leer y comparar, no porque vendamos ninguno. El recorrido completo del sitio, síntoma por síntoma, está en el índice de temas de Venas en Calma.

Por qué no publicamos un porcentaje de españoles con varices

Porque no lo hemos encontrado medido. Todo lo que existe en abierto para España es prevalencia asistencial —personas que ya estaban en una consulta, con el sesgo evidente de que quien va al médico tiene más motivos para ir— y no hemos localizado un estudio poblacional general, con muestreo aleatorio de la población adulta española, que permita decir «el X % de los españoles tiene varices». Circula por la categoría la horquilla «entre el 20 y el 30 % de la población», pero es un número sin fuente propia puesto para sonar solvente. Preferimos publicar lo que sí está medido, las dos encuestas DETECT-IVC, con su etiqueta correcta —prevalencia en consulta, no censo de población—. Si aparece el estudio poblacional, esta página cambia, y también la fecha de actualización del encabezado.

Fuentes utilizadas 19

  1. Guía de pacientes de patología vascular (fuente española de divulgación clínica) — clases de enfermedad venosa y clasificación CEAP C0-C6; define la variz con un umbral de más de 4 mm (el consenso internacional 2023 usa 3 mm o más), frente a los 3 mm del consenso internacional recogido en la fuente 18, cambios cutáneos de C4 y úlcera de C5-C6
  2. Clínica Universidad de Navarra, diccionario médico — definición de telangiectasia y de araña vascular, calibre y causas propuestas
  3. Revista Angiología (Elsevier), encuesta epidemiológica DETECT-IVC 2006, texto completo en abierto — 16.186 sujetos válidos, 1.118 médicos de atención primaria, 71 % con síntomas o signos, 62 % con signos en la exploración, 82 % con algún factor de riesgo, reparto de síntomas (pesadez 55 %, edema 39 %, dolor 37 %, calambres 32 %, parestesias 28 %), 38 % en clases CEAP 2 a 6, 2 % con úlcera, tratamientos indicados (flebotónicos 48 %, compresión 28 %, derivación 9 %)
  4. Revista Angiología (Elsevier), encuesta epidemiológica DETECT-IVC 2000 — 21.566 pacientes y 1.068 médicos de atención primaria, 68,6 % con manifestaciones clínicas (IC 95 %: 68-69,2 %), 58,5 % con signos en la exploración, 80,3 % con algún factor de riesgo, embarazo 67 % en mujeres y sedentarismo 33,7 % en varones (resumen oficial de la revista, en abierto; texto completo en PDF de pago)
  5. Angiología / SciELO España, protocolo de diagnóstico y derivación de úlceras de extremidad inferior (2023) — duración media de 12-13 meses, reducción del 40 % de superficie en 4 semanas como evolución favorable, recurrencia del 60-70 %
  6. NICE, guía clínica CG168 Varicose veins: diagnosis and management (publicada el 24 de julio de 2013, vigente; PDF oficial leído) — criterios de derivación al servicio vascular, derivación inmediata de la variz que sangra, reflujo troncal confirmado por ecografía dúplex, orden de tratamiento (ablación endotérmica, espuma ecoguiada, cirugía), compresión no indicada como tratamiento de la variz y límite de 7 días tras el procedimiento
  7. Cochrane, Flebotónicos para la insuficiencia venosa (Martínez-Zapata y cols., actualización de 2020) — 69 ensayos, 56 con datos de 7.690 participantes, reducción ligera del edema, diferencia media de −4,27 mm en circunferencia de tobillo, sin diferencia relevante en calidad de vida y con más efectos adversos que placebo
  8. AEMPS, CIMA — ficha técnica de la pomada de pentosano polisulfato sódico 5 mg/g: indicación de tratamiento local sintomático de pesadez y tirantez en piernas con varices, posología de 3-4 aplicaciones diarias y contraindicaciones (revisión de julio de 2025)
  9. Revista de Enfermería Vascular (Molina Carrillo y Rozas Martín, 2020) — revisión de 7 guías de práctica clínica sobre medias de compresión: clase por estadio CEAP, bomba muscular de la pantorrilla y contraindicaciones
  10. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.) — síntomas de trombosis venosa profunda y señales de atención urgente por sospecha de embolia pulmonar
  11. MedlinePlus — insuficiencia venosa crónica: aumento repentino de dolor o hinchazón, fiebre, enrojecimiento o úlceras como motivo de consulta
  12. Ministerio de Sanidad, Listas de espera del Sistema Nacional de Salud a 31 de diciembre de 2025 (SISLE-SNS) — 23.849 pacientes y 151 días de demora media en Angiología y Cirugía Vascular, 26,5 % por encima de seis meses, 121 días de media en especialidades quirúrgicas
  13. Manual MSD, versión profesional — tabla de causas de edema: patrón venoso unilateral y agudo frente a edema cardíaco simétrico en zonas declive y edema generalizado de instauración lenta
  14. EFSA, dictámenes científicos sobre la combinación de diosmina, troxerutina y hesperidina (13 de enero de 2014) — alegaciones de «mantenimiento del tono venoso normal» y de «mantenimiento de la permeabilidad veno-capilar normal» no aprobadas por falta de estudios de intervención en humanos (EFSA Journal 2014;12(1):3511 y 3512) — Fonte 1 y Fonte 2
  15. EFSA, alegaciones de salud del artículo 13 — 1.548 alegaciones sobre sustancias botánicas en situación «on hold», pendientes de decisión y sin evaluación científica concluida
  16. Agencia Europea de Medicamentos (EMA/HMPC), Hippocastani semen (castaño de Indias, revisión 1 de 23 de abril de 2020) — categoría de uso bien establecido para insuficiencia venosa crónica en adultos, tratamiento mínimo de cuatro semanas
  17. Agencia Europea de Medicamentos (EMA/HMPC), Rusci rhizoma (rusco) — únicamente uso tradicional para molestias y pesadez de piernas por problemas menores de circulación, con evidencia clínica calificada de limitada
  18. Society for Vascular Surgery, American Venous Forum y American Vein and Lymphatic Society, guías de práctica clínica 2023 sobre varices de miembros inferiores, parte II (Gloviczki y cols., J Vasc Surg Venous Lymphat Disord 2023;12(1):101670) — definiciones de calibre del consenso: telangiectasias menores de 1 mm, venas reticulares de 1 a menos de 3 mm, varices de 3 mm o más, y clases CEAP con sufijo de síntomas
  19. MedlinePlus — dolor torácico: llamar al 112 ante dolor de pecho repentino y agudo con dificultad respiratoria, sobre todo tras un viaje largo o reposo en cama y con una pierna más hinchada que la otra

Preguntas frecuentes

¿Qué son exactamente las varices?

Venas superficiales dilatadas, alargadas y tortuosas, de 3 mm o más de diámetro según el criterio del consenso internacional, en las que las válvulas ya no cierran bien y la sangre refluye hacia abajo en lugar de subir hacia el corazón. En la clasificación CEAP ocupan la clase C2, por debajo de los cambios de piel (C4) y de la úlcera venosa (C6), y por encima de las arañas vasculares (C1), que son vasos de menos de 1 mm de la propia piel.

¿Por qué salen varices, y por qué a algunas personas antes que a otras?

Porque fallan las válvulas de la vena, y sobre esa mecánica influyen factores que las encuestas españolas DETECT-IVC sí midieron: sexo femenino, embarazo —el factor más frecuente en mujeres, 67 % en la encuesta de 2000—, vida sedentaria —el más habitual en varones, 33,7 %—, sobrepeso y antecedentes familiares, que en 2006 aparecen entre los tres factores más frecuentes. La edad avanzada y el trabajo de pie figuran también como factores, aunque sin porcentaje propio publicado en abierto. No hemos encontrado una cifra española de edad media de aparición.

¿Es peligroso tener varices?

Tener varices no es una urgencia en sí mismo, y a la vez no es un detalle estético cerrado. Lo documentado es que la escala CEAP progresa: de varices a cambios en la piel y, si la presión venosa no se controla, a úlcera venosa, que en el protocolo español de 2023 tiene una duración media de 12 a 13 meses y una recurrencia de hasta el 60-70 %. Lo que sí es urgente son otros cuadros: una pierna hinchada en horas con dolor y calor, o dolor de pecho súbito con falta de aire, que van a urgencias o al 112.

¿Una crema puede quitar las varices?

No, y la propia ficha técnica española lo deja por escrito. La de la pomada de heparinoide más conocida de la categoría autoriza el «tratamiento local sintomático» de la pesadez y la tirantez de piernas con varices, que es alivio de síntomas, no desaparición de la vena. Una variz es una vena dilatada por daño de sus válvulas, y ningún principio activo aplicado en la piel revierte ese daño mecánico. Lo que actúa sobre la vena en sí son procedimientos médicos: ablación, espuma esclerosante o cirugía.

¿Las medias de compresión sirven para las varices?

Sirven para los síntomas y para el edema, con una matización incómoda. Las guías revisadas en 2020 recomiendan clase 2 en estadios C2-C3, es decir, con varices y con varices más hinchazón; y NICE CG168 dice explícitamente que la media no se ofrece como tratamiento de las varices salvo que el procedimiento intervencionista no sea adecuado para esa persona. Traducido: alivian y sostienen, no cierran la vena. Hay contraindicaciones que se comprueban antes, empezando por la sospecha de enfermedad arterial.

¿Cuánto se tarda en ver a un cirujano vascular en la Seguridad Social?

A 31 de diciembre de 2025, la demora media en Angiología y Cirugía Vascular era de 151 días, con 23.849 pacientes en lista de espera estructural y un 26,5 % de ellos esperando más de seis meses, según el informe del Ministerio de Sanidad. La media de las especialidades quirúrgicas era de 121 días. Esa cola es para cirugía programada de varices sintomáticas: una sospecha de trombosis no entra ahí, va a urgencias el mismo día.

Aviso médico. Este texto reúne clasificaciones, cifras y fichas técnicas publicadas, y sirve para llegar a la consulta sabiendo qué preguntar. No sustituye la exploración de nadie, no pone grados CEAP a distancia y no indica tratamientos ni dosis. Las marcas que se nombran pertenecen a sus titulares; este sitio no está vinculado a ninguna de ellas, no las representa y no vende productos.