Venas en Calma Piernas sanas, vida más ligera Ver la comparativa
Publicado 23 de septiembre de 2026 Actualizado 23 de septiembre de 2026 Redacción · Redacción de Venas en Calma 31 min de lectura

Medias de compresión: cómo elegir la clase correcta

Mujer sentada en la entrada atándose las zapatillas junto a una maleta, viaje largo

Una media de compresión es una prenda elástica que aprieta más en el tobillo y va aflojando hacia arriba, de modo que ayuda a la pierna a devolver la sangre al corazón. Lo que se elige no es el color ni el tejido — es la clase de compresión, medida en milímetros de mercurio (mmHg). Las guías que ha revisado la enfermería vascular española sitúan la clase 1 en piernas cansadas y arañas vasculares (estadios C0-C1 de la clasificación CEAP) y la clase 2 cuando ya hay varices con hinchazón (C2-C3); los milímetros de mercurio de cada clase los fija la etiqueta del fabricante, casi siempre según la norma alemana RAL-GZ 387, y en úlcera venosa las guías piden 40 mmHg o más. Antes de apretar una pierna, la pregunta previa es cómo están sus arterias.

Señal: qué hace la compresión dentro de la pierna y qué no puede hacer

La compresión graduada actúa por fuera. Estrecha el calibre de la vena superficial, reduce el volumen de sangre que se queda estancada y refuerza el trabajo de la bomba muscular de la pantorrilla, el mecanismo que empuja la sangre hacia arriba al caminar o ponerse de puntillas (revisión de guías de compresión, Rev. Enferm. Vasc., 2020).

Lo que no hace es reparar la vena. Una variz es una vena superficial dilatada y tortuosa cuyas válvulas ya no cierran, y eso es un daño mecánico que ninguna prenda revierte; en la clasificación internacional CEAP corresponde a la clase C2. Si quiere el detalle de por qué aparecen, está en qué es exactamente una variz.

La media trabaja sobre los síntomas, no sobre el dibujo de la pierna. La propia revisión española añade un matiz que casi nunca se lee en un mostrador. No hay evidencia suficiente para recomendar la media con el objetivo de frenar la progresión de la enfermedad venosa crónica. La guía británica NICE CG168, que también citan las revisiones españolas, va un paso más allá y dice que la media de compresión no debería ofrecerse como tratamiento de las varices salvo que el procedimiento médico (láser, radiofrecuencia, escleroterapia) no sea adecuado para esa persona.

Causa: por qué tanta gente acaba pidiendo compresión en el mostrador

Porque los síntomas venosos son muy frecuentes entre quienes ya acuden a una consulta. En el estudio español DETECT-IVC de 2006, con 16 186 personas encuestadas en atención primaria por 1 118 médicos de familia, el 71 % refirió algún síntoma o signo de insuficiencia venosa —sobre todo pesadez de piernas y varículas— y en la exploración física el 62 % presentaba algún signo. El 82 % tenía además algún factor de riesgo, con una media de dos por persona — en mujeres, embarazos, vida sedentaria, antecedentes familiares y sobrepeso; en hombres, sobrepeso, vida sedentaria y antecedentes familiares, por ese orden.

Conviene leer esa cifra con su letra pequeña. Es prevalencia asistencial, entre pacientes que ya iban a consulta por cualquier motivo, no una muestra de la población general, y explica el volumen de demanda en farmacias y ortopedias, no que siete de cada diez españoles necesiten una media.

Causa: por qué la clase se elige por el grado CEAP y no por la sensación

Porque lo que cambia entre una clase y otra es la presión que recibe el tobillo, y la presión que corresponde depende de en qué punto de la enfermedad venosa está la pierna. La revisión española de 2020 cruzó siete guías de práctica clínica y ordenó las clases así.

Clase (normativa alemana) Dónde la sitúan las guías revisadas Presión que sí fijan las fuentes
Clase 1 CEAP C0-C1: piernas cansadas, telangiectasias, varices pequeñas o asintomáticas; varicosis incipiente del embarazo; prevención del edema ortostático y del linfedema en estadio 0/I Ninguna guía revisada da cifra; el documento de consenso llama medias ligeras a las de 15-21 mmHg
Clase 2 Insuficiencia venosa moderada con varices tronculares y CEAP C2-C3; después de cirugía de varices o de escleroterapia; prevención de trombosis venosa profunda; linfedema en estadio I-II Sin cifra en las fuentes revisadas: la que cuenta es la del envoltorio de la prenda
Clase 3 Insuficiencia venosa severa con cambios tróficos de la piel, edema postrombótico y CEAP C4-C5; reduce la incidencia de síndrome postrombótico, aunque la propia revisión recuerda que una revisión Cochrane de 2019 cuestiona esa evidencia Sin cifra; en el posoperatorio de varices la revisión señala que la clase 1 es tan eficaz como la clase 3
Clase 4 Úlcera venosa y linfedema severo Compresión fuerte, 40 mmHg o más, en úlcera venosa; por encima de 49 mmHg y hasta 70 mmHg en linfedemas severos complejos de la pierna, siempre que no haya enfermedad arterial acompañante

Esa tabla no trae una columna de rangos por clase, y la ausencia es deliberada. Hay tres normativas que regulan el nivel de compresión, cada marca usa una en el etiquetado y la mayoría de las guías se apoyan en la alemana RAL-GZ 387; otros documentos, en vez de normativa, hablan de compresión ligera, normal y fuerte, y la presión de cada clase varía según el país. La revisión española lo resuelve de la manera más práctica. El nivel de compresión es la presión ejercida en el tobillo, expresada en mmHg, y esa cifra es la que figura en el envoltorio de la prenda.

Si en la caja lee un intervalo del tipo «30 40 mmHg», ese número es del fabricante y de la normativa que haya elegido. Lo que decide qué clase le corresponde es el grado CEAP y el profesional que le examina, no la etiqueta más apretada del estante.

Lo que aprieta es la presión, no la etiqueta.

Las letras de la clasificación CEAP tampoco son adorno: C0 es sin signos visibles, C1 son arañas vasculares (vasos subdérmicos de menos de 1 mm) y venas reticulares (de 1 a 3 mm), C2 varices propiamente dichas, es decir venas subcutáneas dilatadas de 3 mm o más de diámetro, C3 varices con hinchazón, C4 cambios de color y textura de la piel, C5 úlcera ya cerrada y C6 úlcera abierta. Los tres últimos grados son ya insuficiencia venosa crónica avanzada, y ahí la compresión deja de ser una comodidad para convertirse en la base del tratamiento.

Dos cuadros que se buscan mucho junto a la compresión no son enfermedad venosa y merecen una aclaración. El linfedema severo aparece en las guías revisadas dentro de la clase 4, junto a la úlcera venosa. Sobre el lipedema, las guías revisadas solo recomiendan la media cuando hay edema asociado, y ninguna fija clase ni presión para ese cuadro. En ambos casos la prenda la pauta el especialista que lleva el caso, con medida hecha en consulta, y la elección no se parece a comprar una media de descanso para el verano.

Cuidado: qué clase corresponde a cada situación concreta

Situación Lo que dicen las fuentes revisadas Quién decide
Piernas cansadas al final del día, sin varices visibles Clase 1, y también como prevención del edema por bipedestación prolongada Puede orientarla la farmacia u ortopedia; si hay dolor o hinchazón que no cede, valoración médica
Arañas vasculares o varices pequeñas sin síntomas Clase 1 (CEAP C0-C1) Igual que arriba
Varices visibles y tobillo hinchado por la tarde Clase 2 (CEAP C2-C3) Médico de cabecera; puede derivar a Angiología y Cirugía Vascular
Cambios de color de la piel en el tobillo o úlcera ya cerrada Clase 3 (CEAP C4-C5) Médico; aquí la clase alta se pauta, no se elige en el mostrador
Úlcera venosa abierta Compresión fuerte, 40 mmHg o más, y con índice tobillo-brazo comprobado antes; en la fase inicial el protocolo español prefiere el vendaje multicomponente a la media Consulta de enfermería vascular o cirugía vascular
Vuelo de larga distancia, o más de 4 horas sentado en tren o coche Compresión ligera preventiva; las guías revisadas la recomiendan para prevenir trombosis en vuelos de larga distancia No necesita receta para este uso preventivo
Trabajo de pie muchas horas Prevención del edema ocupacional, clase ligera Orientación en farmacia; si el tobillo ya se hincha a diario, consulta
Después de escleroterapia, láser o cirugía de varices Se usa en la fase inicial del posoperatorio; NICE limita el vendaje o la media a un máximo de 7 días y considera que el beneficio de la compresión después del procedimiento no está claro El equipo que hizo el procedimiento
Dolor en la pantorrilla al caminar que obliga a pararse, pies fríos, pulsos débiles No poner compresión por iniciativa propia: hay que descartar enfermedad arterial Médico, antes de comprar nada

El caso del viaje largo tiene cifras propias y conviene tenerlas en la cabeza sin dramatizar. El riesgo de tromboembolismo venoso se duplica aproximadamente tras un trayecto de más de 4 horas sentado e inmóvil, sea en avión, tren, autobús o coche; el riesgo absoluto en una persona sana se estimó en 1 de cada 6 000 viajes de ese tipo, en el proyecto WRIGHT de la Organización Mundial de la Salud, que también señaló que el riesgo sigue siendo bajo y que se mantiene algo elevado hasta unas cuatro semanas si se repiten trayectos. Lo que se recomienda es moverse, beber agua y, para quien tenga ya síntomas venosos, la media ligera. El resto del cuidado por situaciones —calor, viajes largos y trabajo de pie— va por otro camino.

Cuándo consultar: contraindicaciones y el índice tobillo-brazo

Hay piernas en las que apretar es lo que no se debe hacer. La revisión española de 2020 lista como contraindicaciones de la media de compresión: enfermedad arterial periférica presente o sospechada, incluidos antecedentes de revascularización; neuropatía severa; alergia a los materiales; edema pulmonar por insuficiencia cardíaca; problemas de la piel o de partes blandas, entre ellos injertos cutáneos recientes, dermatoporosis, gangrena, dermatitis exudativa y celulitis grave; y deformidades o tallas extremas que impidan que la prenda se adapte.

El filtro concreto es el índice tobillo-brazo (ITB), una comparación entre la tensión arterial del tobillo y la del brazo que se hace en consulta en pocos minutos. Con ITB por debajo de 0,5 la misma revisión dice que no se debe aplicar compresión. Por encima de 0,5 —o con tensión sistólica en el tobillo por encima de 60 mmHg— cabe compresión reducida en la úlcera venosa con componente arterial, y la misma revisión advierte de que ninguna guía concreta qué clase de media usar en ese caso. Por encima de 1,3 hay que palpar pulsos, valorar Doppler y derivar a cirugía vascular, porque ese valor sugiere arterias calcificadas.

El protocolo español de úlceras de extremidad inferior publicado en SciELO en 2023 usa cortes algo distintos para decidir el vendaje: con ITB entre 0,8 y 1,3, vendaje multicomponente de 40 mmHg; con ITB entre 0,6 y 0,79, vendaje de 20 mmHg; y con ITB por debajo de 0,6, la compresión sistemática no está indicada. Las dos fuentes no coinciden en el número exacto, y preferimos decirlo antes que inventar un corte único más limpio. La consecuencia práctica es la misma en ambas. Cuanto más alta es la clase que se plantea, más necesario es que alguien mida antes.

Esto también explica por qué merece la pena comprobarlo si hay úlcera venosa de por medio. Una úlcera venosa dura de media 12 a 13 meses y recidiva en hasta el 60-70 % de los casos según ese mismo protocolo. Es el escenario donde una media mal elegida cuesta más caro que su precio.

Señales de alarma: cuándo quitarse la media y consultar el mismo día

  • Una sola pierna que se hincha en horas, con dolor o sensibilidad en la pantorrilla, piel enrojecida y caliente al tacto: son los síntomas de trombosis venosa profunda descritos por MedlinePlus. No es cuestión de esperar la revisión.
  • Dolor en el pecho repentino, dificultad para respirar, desmayo o esputo con sangre, sobre todo después de un viaje largo o de días en cama: sospecha de embolia pulmonar. Llame al 112.
  • Zona roja, dura y dolorosa siguiendo el trayecto de una vena, como un cordón bajo la piel: puede ser una tromboflebitis y necesita valoración.
  • Dolor, entumecimiento, hormigueo o cambio de color de los dedos con la media puesta: quítesela y consulte, porque puede indicar un componente arterial no detectado.
  • Herida, ampolla o rozadura bajo la prenda: no se tapa, se enseña.

Una lista de espera larga no cambia nada de lo anterior. La demora de 151 días de Angiología y Cirugía Vascular es la de la vía quirúrgica programada; una sospecha de trombosis va por urgencias o por el 112 el mismo día. El detalle de esas señales de una trombosis está en su propia página.

Cuidado: medias cortas, altas o pantis, y qué formato indica cada guía

La mayoría de las personas con insuficiencia venosa responden bien a la media corta, la que termina por debajo de la rodilla; la media alta, hasta el muslo, está indicada cuando hay varices sintomáticas en el muslo. Así lo recoge la revisión de siete guías de práctica clínica publicada en la Revista de Enfermería Vascular en 2020. La longitud no cambia la dosis. La presión se mide en el tobillo, y el Comité Europeo de Normalización pide que en la pantorrilla sea el 80 % y en el muslo el 50 % de esa cifra: una prenda más larga reparte el mismo gradiente sobre más pierna.

Formato o tejido Dónde lo sitúan las guías revisadas Qué tener en cuenta
Media corta, hasta la rodilla Longitud que cubre a la mayoría de los casos de insuficiencia venosa Debe quedar por debajo del hueco de la rodilla, sin doblarse ni enrollarse en el borde
Media alta, hasta el muslo Varices sintomáticas en el muslo Necesita medida correcta de muslo; si se desliza o se enrolla, deja de entregar compresión graduada
Panty completo o con extensión a la cadera Uno de los modelos que se fabrican, junto al calcetín y la media alta, pero sin indicación propia en las guías revisadas Reparto sin banda superior que apriete en un punto; más difícil de poner y más caro por unidad
Kit de dos calcetines superpuestos Tratamiento de la úlcera venosa Dos prendas una sobre otra aumentan la rigidez y, según el documento STRIDE que cita la revisión, facilitan poner y quitar, protegen la piel frágil y permiten llevar apósitos debajo
Tricotado circular, sin costura y por tallas Edemas poco voluminosos; es lo que se prioriza en la práctica española Cosmética más aceptable y más fácil de colocar
Tricotado plano, con costura y a medida Alteraciones importantes de la forma del miembro y edemas grandes Tejido más rígido y más duradero; en España necesita autorización de la Inspección
Prenda prefabricada o prenda a medida La prefabricada, en la insuficiencia venosa; la hecha a medida, en el linfedema, sobre todo en clases 3 y 4 La prenda a medida se pauta en consulta, no se elige en el mostrador
Calcetín abierto en el linfedema de pierna Puede aumentar el edema de los dedos, así que se recomienda prescribir además el guantelete de los dedos Decisión del especialista que lleva el linfedema
Versión fina o de verano Sin indicación propia en las guías revisadas La clase pautada no baja porque baje el grosor: una prenda fina de clase 1 no sustituye a una clase 2

Tras un ictus, las guías revisadas recomiendan además medias por encima de la rodilla para prevenir trombosis venosa profunda; es indicación hospitalaria, no compra de mostrador.

Sobre el calor, no hemos encontrado un estudio español ni una guía abierta que cuantifique cuánto empeoran los síntomas venosos en verano, y el mecanismo de la vasodilatación no lo damos como dato medido. Lo documentado es el abandono. La misma revisión recoge que el incumplimiento oscila, según los estudios, entre el 10 % y el 80 %, con motivos como el disconfort por calor, la irritación de la piel, el dolor, el coste, la apariencia y la falta de ayudas para colocar la prenda. La prenda que no se lleva no comprime, y en agosto eso pesa más que cualquier matiz teórico.

Cuidado: cómo se prescribe bien una media, y por qué no publicamos una tabla de tallas

La medida se toma cuando el edema ya se ha reducido, no con la pierna llena. La revisión española de guías lo pide expresamente y añade que, si hay edema, primero hay que bajarlo con vendaje o con sistemas de velcro. Una talla tomada sobre la pierna hinchada deja de ajustar en cuanto la pierna baja, y esa misma revisión cuenta las tallas extremas y las deformidades entre las contraindicaciones.

Lo que ese mismo trabajo recomienda para que la prenda funcione:

  • Educación sanitaria sobre la enfermedad, sobre qué puede esperarse de la compresión y sobre cómo ponerse y quitarse la prenda.
  • Presión tolerable antes que presión ideal. Si la persona no aguanta la presión que necesita, se prescriben presiones inferiores; la revisión recuerda que, según alguno de los documentos consultados, el cumplimiento importa más que afinar el nivel.
  • Superponer dos medias, la opción del documento STRIDE, con un efecto similar al de los kits de dos calcetines de las úlceras, más rigidez y menos esfuerzo al colocarlas.
  • Ortopedia certificada. Lo ideal, dice la revisión, sería remitir a la persona a una ortopedia certificada; en España lo habitual es mandarla con la receta a la farmacia.

Y tres puntos que puede comprobar usted mismo:

  • La cifra de mmHg está impresa en el envase del producto concreto. Si no aparece, la prenda no le dice qué presión hace.
  • La prenda no debe formar pliegues ni doblarse sobre sí misma. Un borde enrollado detrás de la rodilla concentra la presión en una franja estrecha, que es lo contrario de la compresión graduada.
  • Si la prenda entra sin esfuerzo, ha perdido elasticidad. La revisión española de guías sitúa el recambio cada 6 meses, o antes si la prenda pierde sus propiedades elásticas; el tejido plano aguanta más y a veces mantiene su eficacia hasta un año.

Lo que no vamos a publicar es una tabla de tallas por circunferencia de tobillo, pantorrilla y muslo. No la trae ninguna de las fuentes que hemos leído, y un «mida 22 cm de tobillo y pida una M» escrito sin respaldo tiene la apariencia de un dato y por dentro no es nada. La propia revisión cierra reconociendo que las recomendaciones de las guías resultan insuficientes para prescribir con garantías y que hay que apoyarse también en la experiencia del profesional. Cuando exista un documento español que fije esa tabla, la añadimos aquí con su referencia.

Cuándo consultar: qué financia la Seguridad Social y qué paga usted

El catálogo común de la prestación ortoprotésica del Sistema Nacional de Salud no tiene ningún epígrafe de medias de compresión para varices, insuficiencia venosa crónica o síndrome postrombótico. Por esas indicaciones la prenda se paga íntegra, con receta o sin ella. Lo que sí financia, según la Orden SCB/45/2019 (BOE del 25 de enero de 2019, en vigor desde el 1 de julio de 2019), son dos supuestos, ambos con la misma aportación del usuario, 30 euros por prenda:

  • código 04 06 06, prendas de compresión para brazos, piernas y otras partes del cuerpo destinadas a linfedemas de miembros superiores, linfedemas graves de miembros inferiores y linfedemas de tronco, dentro del grupo de terapia del linfedema; hasta dos unidades de cada producto por prescripción;
  • código 04 07 00, las mismas prendas para quemados y grandes queloides.

El catálogo anterior, el del Real Decreto 1506/2012, reunía esas mismas indicaciones en un solo código, el 04 06 06 —quemados, linfedemas de miembros superiores, linfedemas graves de miembros inferiores y grandes queloides—, y tampoco recogía la indicación venosa; no es un recorte reciente. Una comunidad autónoma puede ampliar su cartera por encima del catálogo común, y si alguna ha incluido la compresión venosa, no lo hemos comprobado.

Qué es ¿Está en el catálogo común del SNS? Qué implica para el bolsillo
Prenda de compresión por linfedema grave de pierna, de brazo o de tronco Sí, código 04 06 06, con prescripción y hasta dos unidades por receta Aportación del usuario de 30 € por prenda
Prenda de compresión para quemados y grandes queloides Sí, código 04 07 00 Aportación del usuario de 30 € por prenda
Media de compresión por varices, insuficiencia venosa crónica o síndrome postrombótico No figura en el catálogo Se paga íntegra; una posible ampliación autonómica no la hemos verificado
Venotónicos orales de farmacia No Se pagan íntegros, con receta o sin ella; los precios de cada marca están en la página de cápsulas
Cremas y geles de venta libre No Se pagan íntegros

Los porcentajes de copago que se leen en los portales autonómicos son otra cosa. En el portal oficial de Aragón, un trabajador en activo con renta inferior a 18 000 € aporta el 40 % del precio de oferta; con renta de 18 000 a 100 000 €, el 50 %; un pensionista con renta inferior a 100 000 €, el 10 %. Son las reglas generales de la prestación ortoprotésica y se aplican a los productos del catálogo. Para la media por varices no hay porcentaje que aplicar, porque no hay prestación a la que aplicarlo.

Por varices, la receta no ahorra dinero. Ahorra elegir a ciegas.

Por indicación venosa se compra directamente en el mostrador, sin receta ni visado, porque no hay trámite que dé acceso a nada. Razonable en clase 1; a partir de clase 2, lo que se ahorra en trámite se paga en riesgo.

La revisión española de guías describe además la práctica de aquí. Se recetan sobre todo medias de compresión fuerte —categoría que, advierte, no se corresponde con ninguna norma europea— y en tricotado circular, porque el plano exige autorización de la Inspección; después se remite a la persona a la farmacia. Una prescripción realmente eficaz, añade, pediría tener en cuenta la habilidad, la movilidad y la situación económica de cada paciente.

En cuanto al sistema público, la puerta de entrada es el médico de cabecera, no el especialista. A 31 de diciembre de 2025, Angiología y Cirugía Vascular tenía 23 849 pacientes en lista de espera estructural del SNS, con una demora media de 151 días y un 26,5 % esperando ya más de seis meses, según el informe del Ministerio de Sanidad, la tercera demora quirúrgica más larga. Para que le valoren la pierna y le orienten sobre la compresión no hay que entrar en esa cola, porque eso se hace en atención primaria; la derivación al especialista y la ecografía Doppler llegan al decidir un tratamiento sobre la vena. Y el índice tobillo-brazo se mide en consulta, no en la tienda.

Señal: la compresión frente a cremas y cápsulas

Las tres opciones de venta en farmacia se comparan mal porque no hacen lo mismo. Puestas una junto a otra, con lo que documenta cada una:

Opción Qué está documentado Qué no hace
Media de compresión Guías de práctica clínica la recomiendan por clases según el grado CEAP, con indicación también en prevención de edema y de trombosis en viajes largos No elimina la variz; NICE no la considera tratamiento de la variz cuando el procedimiento médico es adecuado
Crema o pomada de heparinoide La ficha técnica de Thrombocid Forte (pentosano polisulfato sódico, 5 mg/g), revisada en julio de 2025, autoriza el «tratamiento local sintomático de los trastornos venosos superficiales como pesadez y tirantez en piernas con varices en adultos» No hace desaparecer la vena dilatada; ningún principio activo tópico repara una válvula dañada
Venotónico oral Cochrane 2020 (69 ensayos; 56 con datos, 7 690 participantes) encontró con certeza moderada una reducción ligera del edema y de la circunferencia del tobillo, de 4,27 mm de media Poca o ninguna diferencia en calidad de vida frente a placebo, y probablemente algo más de efectos adversos, sobre todo digestivos

La lectura honesta de esa tabla es que solo la compresión se pauta por grados en las guías clínicas; las otras dos juegan en el terreno del síntoma. Si le interesa el detalle de dosis y precios de las cápsulas, está en cápsulas de diosmina, castaño de Indias y rusco; si lo que busca es por qué se le hinchan los tobillos por la tarde, el mecanismo está en esa otra página.

Hay además un cuarto grupo que no cabe en esa tabla porque no se compra. Son los procedimientos. Para varices con reflujo troncal confirmado por ecografía, NICE CG168 ordena primero la ablación endotérmica —láser endovenoso o radiofrecuencia—, en segundo lugar la escleroterapia con espuma guiada por ecografía y, si ninguna de las dos es adecuada, la cirugía. La compresión no compite con ellas. Acompaña la fase inicial después del procedimiento y sostiene los síntomas mientras llega el turno, que en el sistema público no es corto.

Cuidado: cinco errores que anulan el efecto

  1. Elegir por «cuanto más apriete, mejor». Una clase 3 sin descartar enfermedad arterial no es más eficaz, es más peligrosa. Con ITB por debajo de 0,5 la compresión está contraindicada.
  2. Comprar sin que nadie mida. Las tallas que no se adaptan figuran entre las contraindicaciones de la revisión, porque la prenda deja de entregar la presión que dice.
  3. Ponerla solo los días malos. Las indicaciones documentadas son de uso continuado en la situación pautada, no de rescate puntual; en prevención del edema por estar de pie, la prenda trabaja el día que se lleva.
  4. Seguir con la media meses después de una operación por si acaso. Las guías revisadas no recomiendan de forma sistemática el uso prolongado tras la cirugía de varices salvo que haya síntomas de insuficiencia venosa, y NICE limita el uso posoperatorio a un máximo de 7 días.
  5. Usar la media de viaje como si fuera terapéutica. La compresión ligera preventiva de un vuelo no cubre una pierna con varices y edema, que es territorio de clase 2.

Qué hace y qué no hace esta página

Aquí encontrará cómo se ordenan las clases de compresión, qué grado CEAP corresponde a cada una, en qué piernas está contraindicada, qué financia el catálogo del SNS y qué errores anulan el efecto. Las cifras llevan fuente y fecha.

Lo que no hace es decirle su clase. Eso exige ver la pierna, palpar pulsos y, cuando toca, medir el índice tobillo-brazo; ninguna de esas tres cosas se hace leyendo. Tampoco recomendamos marcas ni tiendas, ni interpretamos un informe concreto. El resto de las piezas —síntomas, grados y tratamientos— está ordenado en el recorrido de temas de Venas en Calma.

Fuentes utilizadas 13

  1. Molina Carrillo I, Rozas Martín A. Medias de compresión médica: revisión bibliográfica de guías de práctica clínica. Revista de Enfermería Vascular, 2020 (julio-diciembre): indicaciones por clase 1 a 4 y grado CEAP, circunstancias de uso (edema ortostático, vuelos, posoperatorio, prevención de recidiva de úlcera), contraindicaciones, cortes de índice tobillo-brazo (menor de 0,5, mayor de 0,5, mayor de 1,3), tipo de prenda y longitud (medias cortas y altas, kits de calcetines, tricotado circular y plano, prefabricada y a medida, guantelete de los dedos), gradiente del Comité Europeo de Normalización (80 % en pantorrilla y 50 % en muslo), normativa alemana RAL-GZ 387 y ausencia de tabla única de mmHg, medias ligeras de 15-21 mmHg, compresión fuerte igual o mayor de 40 mmHg en úlcera, presiones por encima de 49 y hasta 70 mmHg en linfedema severo, recambio cada 6 meses, toma de medidas tras reducir el edema, presiones inferiores si no se toleran, superposición de medias del documento STRIDE, remisión a ortopedia certificada, incumplimiento del 10 al 80 % y sus motivos, y práctica española de receta de compresión fuerte en tricotado circular
  2. SaludInforma (Gobierno de Aragón). Aportación económica en la prestación ortoprotésica: reglas generales de aportación del paciente según renta y situación laboral (40 %, 50 %, 10 %), aplicables a los productos incluidos en el catálogo; la página no recoge ningún epígrafe de medias de compresión
  3. Ministerio de Sanidad. Listas de espera del Sistema Nacional de Salud a 31 de diciembre de 2025 (SISLE-SNS): 23 849 pacientes y 151 días de demora media en Angiología y Cirugía Vascular, 26,5 % por encima de seis meses
  4. Protocolo de diagnóstico y derivación de úlceras de extremidad inferior (SciELO España, 2023): duración media de 12-13 meses, recurrencia del 60-70 %, decisión de compresión según índice tobillo-brazo (mayor de 0,8 con 40 mmHg, 0,6-0,79 con 20 mmHg, menor de 0,6 no indicada)
  5. Guía de pacientes de patología vascular. Clases de enfermedades venosas más habituales: descripción de la clasificación clínica CEAP de C1 a C6 (arañas vasculares, varices, edema, cambios cutáneos, úlcera cicatrizada y úlcera activa)
  6. NICE. Varicose veins: diagnosis and management, guía clínica CG168 (publicada el 24 de julio de 2013, vigente; PDF oficial leído el 23.09.2026): recomendación 1.3.2, orden de los procedimientos (ablación endotérmica; si no es adecuada, escleroterapia con espuma guiada por ecografía; si tampoco, cirugía); 1.3.3, «if offering compression bandaging or hosiery for use after interventional treatment, do not use for more than 7 days»; 1.3.4, «do not offer compression hosiery to treat varicose veins unless interventional treatment is unsuitable»; y en la recomendación de investigación 3, «the benefit of compression after interventional treatment for varicose veins is unclear»
  7. Organización Mundial de la Salud, proyecto WRIGHT (nota oficial de Naciones Unidas, 29 de junio de 2007): el riesgo de tromboembolismo venoso se duplica aproximadamente tras viajes de más de 4 horas y el riesgo absoluto se estima en 1 de cada 6 000 en personas sanas
  8. AEMPS, Centro de Información de Medicamentos (CIMA). Ficha técnica de Thrombocid Forte 5 mg/g pomada (revisión de julio de 2025): pentosano polisulfato sódico y indicación autorizada de tratamiento local sintomático de pesadez y tirantez en piernas con varices
  9. Martínez-Zapata MJ y cols. Phlebotonics for venous insufficiency, revisión sistemática Cochrane CD003229.pub4 (3 de noviembre de 2020; resumen actualizado el 28 de abril de 2025): 69 ensayos, 56 con datos y 7 690 participantes, reducción ligera del edema y de 4,27 mm de circunferencia del tobillo, sin diferencia relevante en calidad de vida y con más efectos adversos que el placebo
  10. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.), Trombosis venosa profunda (revisado el 4 de enero de 2025) y Embolia pulmonar: síntomas de una sola pierna hinchada, caliente y dolorosa, y señales de urgencia como dolor torácico, dificultad respiratoria, esputo con sangre o desmayo
  11. Álvarez-Fernández LJ y cols. Encuesta epidemiológica sobre la insuficiencia venosa crónica en España: estudio DETECT-IVC 2006, revista Angiología (2008): 16.186 sujetos válidos de 16.770 previstos, 1.118 médicos de atención primaria participantes, 71 % con algún síntoma o signo de insuficiencia venosa, 62 % con algún signo en la exploración física y 82 % con algún factor de riesgo, con una media de dos por encuestado
  12. Orden SCB/45/2019, por la que se actualiza el catálogo común de prestación ortoprotésica del Sistema Nacional de Salud (BOE núm. 22, de 25 de enero de 2019; en vigor desde el 1 de julio de 2019; PDF oficial leído el 23.09.2026): código 04 06 06, «prendas de compresión para brazos, piernas y otras partes del cuerpo» para linfedemas de miembros superiores, linfedemas graves de miembros inferiores y linfedemas de tronco, con dos unidades por prescripción y aportación del usuario de 30 euros; código 04 07 00, las mismas prendas para quemados y grandes queloides, con aportación de 30 euros; sin epígrafe de medias de compresión por indicación venosa (mismas indicaciones en el antecedente, Real Decreto 1506/2012)
  13. Gloviczki P, Lawrence PF, Wasan SM y cols. The 2023 Society for Vascular Surgery, American Venous Forum, and American Vein and Lymphatic Society clinical practice guidelines for the management of varicose veins of the lower extremities. Part II. J Vasc Surg Venous Lymphat Disord. 2024;12(1):101670, DOI 10.1016/j.jvsv.2023.08.011 (texto completo abierto, leído el 23.09.2026): definiciones de consenso de la clasificación CEAP — telangiectasias, vasos subdérmicos de menos de 1 mm; venas reticulares, de 1 a menos de 3 mm; varices, tributarias subcutáneas dilatadas de 3 mm o más de diámetro, clase C2

Preguntas frecuentes

¿Para qué sirven las medias de compresión?

Sirven para apretar más el tobillo que la pantorrilla y ayudar así al retorno venoso, reforzando el trabajo de la bomba muscular. Las guías revisadas por la enfermería vascular española las indican en la enfermedad venosa por grados CEAP, en la prevención del edema de quien pasa muchas horas de pie, en la prevención de recidivas de úlcera venosa, en la fase inicial después de una cirugía o una escleroterapia de varices y en la prevención de trombosis en cirugía mayor y en vuelos de larga distancia. No sirven para hacer desaparecer una variz ya formada.

¿Qué clase de compresión me corresponde?

Depende del grado de la enfermedad venosa, no de cuánto molesta. Según la revisión española de siete guías: clase 1 en CEAP C0-C1 (piernas cansadas, arañas vasculares, varices pequeñas o asintomáticas); clase 2 en insuficiencia venosa moderada con varices tronculares y en CEAP C2-C3; clase 3 en insuficiencia venosa severa con cambios de la piel, CEAP C4-C5; y clase 4 en úlcera venosa y linfedema severo, con compresión de 40 mmHg o más. La clase 1 puede orientarse en farmacia; desde la clase 2 la decisión es médica, porque antes hay que descartar un problema arterial.

¿Cuáles son las contraindicaciones de las medias de compresión?

Enfermedad arterial periférica presente o sospechada, incluidos antecedentes de revascularización; neuropatía severa; alergia a los materiales; edema pulmonar por insuficiencia cardíaca; problemas de piel o partes blandas como injertos recientes, dermatoporosis, gangrena, dermatitis exudativa o celulitis grave; y deformidades o tallas extremas. El criterio objetivo es el índice tobillo-brazo: por debajo de 0,5 no se aplica compresión; por encima de 0,5, en úlcera con componente arterial, cabe compresión reducida sin que las guías concreten la clase; por encima de 1,3 hay que valorar pulsos, Doppler y derivación a cirugía vascular.

¿Cuántas horas al día hay que llevarlas y se puede dormir con ellas?

Las fuentes abiertas que hemos revisado no fijan un número de horas ni resuelven la pregunta de dormir con la prenda puesta, así que no vamos a inventarlo: la pauta la da quien prescribe. Lo que sí está documentado es el otro extremo, el del uso después de un procedimiento: NICE dice que si se ofrece vendaje o media tras el tratamiento de las varices, no debería usarse más de 7 días, y en su recomendación de investigación reconoce que el beneficio de la compresión tras el procedimiento no está claro. Y que las guías revisadas no recomiendan de forma sistemática el uso prolongado tras la cirugía salvo si hay síntomas de insuficiencia venosa.

¿Las cubre la Seguridad Social y cuánto cuestan con receta?

Por varices o insuficiencia venosa, no. El catálogo común de la prestación ortoprotésica, fijado por la Orden SCB/45/2019 (BOE del 25 de enero de 2019), no incluye ningún epígrafe de medias de compresión para indicación venosa, así que la prenda se paga íntegra y la receta no cambia el precio. Sí están financiadas las prendas de compresión para linfedemas de miembros superiores, linfedemas graves de miembros inferiores y de tronco, código 04 06 06, y para quemados y grandes queloides, código 04 07 00: en ambos casos con prescripción, hasta dos unidades por receta y una aportación del usuario de 30 euros por prenda. Que alguna comunidad autónoma haya ampliado esa cobertura a la indicación venosa es posible, pero no lo hemos verificado y no lo damos por hecho.

¿Las medias de compresión quitan las varices?

No. La variz es una vena superficial dilatada cuyas válvulas ya no cierran, y la compresión actúa sobre los síntomas y sobre la presión en la vena, no sobre esa lesión. NICE es explícita: la media no debería ofrecerse como tratamiento de las varices salvo que el procedimiento intervencionista no sea adecuado para esa persona. Lo que actúa sobre la vena en sí son la ablación endotérmica, la escleroterapia y la cirugía, y las hace un cirujano vascular.

Aviso médico. Este texto reúne lo que dicen guías clínicas, fichas técnicas y documentos oficiales españoles sobre la compresión médica; no pauta clases, ni tallas, ni duración de uso. Quien decide qué corresponde a una pierna concreta es el profesional sanitario que la examina. No tenemos relación con fabricantes ni vendedores de las prendas o productos mencionados.